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martes, 29 de marzo de 2011

En el caso práctico de esta semana el verdadero reto está, como diría la teoría del actor red, en el interesamiento para enrolar a las entidades que queremos que participen en el congreso.
Digo que el reto está en esta capacidad de enrolar a los agentes porque en cuestión de herramientas el espacio virtual está repleto. Dependiendo de las necesidades de cada uno o la perspectiva que queramos darle tendremos amplias opciones. Yo he elegido una relativamente sencilla que sirva como eje central, Moodle. Justifico esta elección porque dicha herramienta nos permite incluir subherramientas (como un foro, un tablón de documentos, podemos insertar vídeos, hacer pequeñas encuestas que generen debates posteriores...) Antes de decantarme por moodle me paseé por otras experiencias educativa online (como la que sugeristeis en los materiales para esta semana) y me centré especialmente en el foro de sugerencias de los estudiantes y profesionales que habían participado, ¿por qué no usar las experiencias de otros? A grandes rasgos los participantes agradecían la organización abierta y participativa, pero apuntaban sugerencias interesantes:
- en las plataformas de navegación la sencillez es necesaria.
- el exceso de contenidos genera saturación e incluso estrés (aportar demasiado a veces no es sinónimo de mejor aprendizaje).
- se agradecía la recepción de pequeños resúmenes y noticias sobre el avance del evento y los foros de discusión que llegaban por correo (en forma de boletín).

Con respecto al proceso de interesamiento debemos ser capaces de llegar a toda esa población potencial de quiere participar. Este es el paso decisivo para el éxito de el evento, su construcción comunitaria y su extensión en el tiempo mas allá de las ponencias físicas.
Ya que los clientes no quieren ni hablar de marketing tenderemos a sacar partido de redes informales.
Se enviará información sobre el evento a los colegios y asociaciones de estomatología y a los profesores de los departamentos correspondientes en las universidades de medicina (especialmente las de nuestros clientes) y se les invitaría a informar a sus alumnos y asociados a la participación.
El punto de paso obligado sería, por ejemplo (y siguiendo con la teoría del actor red cogida con pinzas): ¿se puede llevar a cabo el evento?.
Todos los actantes encontrarían obstáculos, pero todos tenemos la misma incógnita en común y buscaríamos una respuesta positiva. Así pues las metas serían:
- nosotros: asegurar el éxito y prolongación del evento.
- participantes: ampliar conocimientos específicos.
- organizadores: difundir conocimiento y ampliar prestigio.
- herramientas: constituirse como útiles.


Nuestros clientes se niegan a una página oficial de facebook, pero se podría utilizar tal herramienta desde otras perspectivas, como la formación de un evento que facilitara toda la información y redirigiera a nuestras plataformas vertebrales.
La utilización de twitter se haría de forma tangencial (elaboración de un perfil del evento y un hashtag para el seguimiento) como método de información "al momento" sobre, por ejemplo, lo últimos documentos subidos a la plataforma principal o avisos de comienzo de conferencias (y enlaces para la visualización streaming)

domingo, 27 de febrero de 2011


Existen múltiples definiciones de comunicación. Aceptaré como aproximación aquella que entiende que comunicar es convocar, hacer realidad objetos, relaciones sociales y ordenes políticos.

No podemos entender acción y comunicación como elementos ajenos, ni siquiera como elementos relacionados o interconectados. Acción y comunicación están irremediablemente ensamblados, ya que la acción es siempre comunicativa y “no se puede no comunicar” (Watzlewick). El acto más sencillo, más simple, el parpadeo de un ojo, puede constituirte como sujeto (Le scaphandre et le papillon, 2007)

La realidad es, por tanto, construida a través de una “praxis” comunicativa, y la acción es práctica. “Los objetos […] los cuerpos [y] la naturaleza [son] un lugar común y una construcción discursiva poderosa, resultado de interacciones (practicas comunicativas) entre actores semiótico-materiales, humanos y no-humanos” (Haraway 1999:124)

Estas prácticas comunicativas no se dan en un espacio neutro, sino que los individuos ocupan posiciones dentro de estos campos de interacción. Están insertos en un entramado de relaciones de poder, que constriñen, pero que también posibilitan, es un espacio estructurado y estructurante, es un habitus a través del cual “la estructura que lo produce gobierna la práctica, no por la vía del determinismo mecánico, sino a través de las constricciones y limites originariamente asignados a sus invenciones” (Bourdieu 1994: 96)

Cuando insertamos en la ecuación a los nuevos mecanismos de comunicación, las relaciones de poder no son ajenas. Se extiende a través de ellas desde el mismo momento en que tomamos como premisa que los artefactos tienen implícita una política. Doy por verdadera tal premisa porque la tecnología es capaz de generar diferentes estructuras sociales y porque genera marcos de posibilidad (e imposibilidad). Solemos ver la tecnología como simples herramientas, pero obviamos todas sus implicaciones sociales, lo cual nos impide percibir gran parte de la realidad subyacente a estos artefactos. Tal y como dice Winner “lo que nosotros llamamos tecnologías son los modos de ordenar nuestro mundo”.

Sin embargo no podemos pensar que tales políticas son eternas o inmutables. Algunos mecanismos de comunicación social, bien conocido es el caso de Facebook o la tecnología móvil, se crearon con el fin de constituirse como medios de comunicación interpersonal, sin embargo han derivado en herramientas de acción social. Nuestras identidades múltiples y complejas se han manifestado y hecho visibles a través de estos interfaces (y están mediadas por ellos). Recojo aquí como clave un concepto de Amparo Lasen: oportunidad. No solo para llevar a cabo una movilización social, sino oportunidad para gestarla por la disposición de los nuevos medios, los cuales posibilitan la formación de redes precarias donde se articulan los discursos y “articular es significar. Es unir cosas, cosas espeluznantes, cosas arriesgadas, cosas contingentes” (Haraway 1999:150).

Referencias:

BOURDIEU, P. (1994): “El sentido práctico”

HARAWAY, J.D. (1999): "Las promesas de los monstruos: Una política regeneradora para otros inapropiados/bles" en "Política y sociedad" nº30

WINNER, L. [1983] (1985): "¿Tienen política los artefactos?"


http://cultura-abierta.blogspot.com/2011/02/semana-1-el-nuevo-marco-tecno-social.html


 
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